Érase una vez…una lluvia de estrellas un 12 de Octubre

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Hoy estrenamos la sección " TU GRAN DIA" con la publicación de esta maravillosa boda que se celebró en Sevilla en Alquería de Santa Eufemia,  un antiguo cortijo rodeado de naturaleza, un 12 de Octubre, día de la hispanidad.
No perdáis detalle de la boda de Ado y Cris. 

Eligieron el jueves 12 de octubre, día de la Hispanidad, para que
siempre tuvieran oportunidad de recordarlo y, al ser fiesta, celebrarlo todos los años
que les esperaban.

 Su historia empezó como el cuento de la Cenicienta, él fue el príncipe encantador
que llegó para ayudarle con su zapato y ella simplemente   dejó que se lo pusiese para no
quitárselo jamás. Desde entonces han reído, viajado, bailado y hecho magia para
quererse tal y como son. Por esta misma razón su invitación estaba llena de
fragmentos de las distintas versiones escritas de este cuento, porque hablaba
exactamente de lo que era el primer capítulo de su vida juntos y querian poner un
final distinto para empezar con el siguiente.

 Cuando empezaron el camino hacia su día B, tenían claro que queríamos poner
un trocito de todo lo que habían vivido en cada detalle, cada momento y cada
rincón, por ello al igual que las invitaciones que realizaron a mano, fueron
haciendo “hand made” cada cosa que les acompañó aquella noche.


LA NOVIA

- Me levanté y hacía un sol que parecía verano, un calor…después de todo lo que les había
repetido a nuestros invitados que por la noche refrescaría, pero no…parecía pleno agosto
y eso, en cierto sentido tenía todavía aún más magia.
¿Quién no ha deseado tener una noche de agosto en otoño?
Recordaba mi vestido, de casi manga francesa que había diseñado y
confeccionado para mí DánaeTobajas Couture, pensando que ojalá refrescase por la noche.
Recuerdo la primera vez que entré en su atelier, llegué reafirmando que no era una princesa, que no había pensado nunca en casarme y que no había visto nada que me gustase, excepto ella. Y es así, ella es especial, tan distinta a mí y aun así supo hacer de ideas, que recorrían de forma desordenada y alocada mi cabeza, el vestido de “no princesa” más bonito del mundo, lo hizo para mí, y su mimo brilló aquel día. Un crepe de seda, ajustado al cuerpo como los trajes de flamenca, que recorría todo el busto hasta su espalda infinita rematada con un sutil tul rosa nude en los bordes. Eran como flores de otoño ahí puestas en silencio, sin molestar, que terminaban en una lazada del mismo (una insignia de Dánae son sus lazos, hechos con extrema delicadeza pero sin ser perfectos, que dan ese “algo distinto” que solo ella tiene). Después se abría la falda de muselina, vaporosa y extremadamente ligera de la cual salía la cola. Un vestido sencillo que hablaba a la perfección de lo que era ese momento y es que nunca hubiese sido tan yo, si Dánae no hubiera sido tan ella.

- Tenía por delante un día tan bonito, tan entrañable y rodeada de muchas personas especiales.

LUGAR

Habían planeado una boda sencilla, íntima y con las personas que habían
compartido con ellos, en algún momento, su forma de quererse estos tres
últimos años y para ello eligieron la Iglesia de El Salvador de Sevilla. Preciosa,
la segunda iglesia de Sevilla después de la Catedral. Situada en una plaza del centro de
la ciudad entre calles peatonales que recoge, en ese pedacito, absolutamente toda la esencia del lugar y de su gente.
Es simplemente entrañable.

- Me bajé del coche.
Creo que, aunque había imaginado ese momento en mi cabeza muchas veces, no
sabría describir lo que sentí cuando cogí a mi padre del brazo y supe que por muchos
escalones que hubiese en la entrada no me caería, y así, empezamos a recorrer el
pasillo más bonito del mundo, lleno de amigos, de familia, de lo que era nuestra vida
juntos y al final, él.

- Estaba tan guapo, tan él. No podía contener la emoción, pensaba en el día que
conocimos en la boda de unos amigos, la primera vez que quedamos y lo vi de lejos
esperarme…Hoy también me esperaba, pero esta era la primera y última vez que lo haría
desde aquel día de primeras veces.

- Decidimos que me esperara dentro del templo y creo que fue la mejor decisión, porque si
no, hubiese llorado desde el momento en que me bajé del coche.
Después de todo ahí estábamos.
Habíamos pasado ocho meses preparando este día y nos había costado tanto. Estábamos
solos, viviendo en Madrid, teníamos un bebé de seis meses cuando decidimos embarcarnos
en la aventura de lo que supone organizar una boda y además lo hicimos poniendo un
trocito de nosotros en cada paso, cada decisión, cada elección.
Y de repente el día había llegado. Lo habíamos conseguido.

La ceremonia se celebró en el altar mayor de la Iglesia. El escenario, su retablo mayor
realizado por Cayetano de Acosta en el siglo XVIII.
Eran ya más de las siete de la tarde y aun así entraba una luz natural que lo recorría desde
arriba hasta abajo donde nos encontrábamos, como una columna de luz que vino a
llenar aquel momento de alegría.

Las alianzas fueron realizadas por la joyería Suárez. Tradicionales en oro rosa.
El sueño de Cristina siempre había sido casarse en el campo, rodeada de árboles y naturaleza. Pero ambos sabían que la logística de preparar un evento así, viviendo en Madrid, era imposible; por lo que decidieron acercar el campo lo máximo a ellos ese día
 y por este motivo la caja que contenía los anillos tenía un trocito de aquella idea



- Era octubre, pero hacía calor, supimos que a esas horas y en la Iglesia en Sevilla podría ser que nos hicieran falta unos abanicos. Estos los decidimos sustituir por unos pai-pais que nos acababan de regalar, traídos de un viaje a Filipinas, mi hermana y mi mejor amiga. Nos pareció que encajaba con nuestro concepto de hacer un guiño al campo y referenciaba muy bien esa idea de sencillez que los dos queríamos expresar y que en cierto modo se contrarrestaba con la majestuodsidad que nos envolvía allí en el altar. Se trataba de hacer de ese  momento algo nuestro, tal y como nosotros somos.



- Los encargados de las lecturas durante la ceremonia fueron personas muy importantes para nosotros. El hermano (padrino de nuestro hijo) y una prima del novio; mi hermana (madrina también) y mi mejor amiga. Para este día mi hermana eligió un vestido de la diseñadora Cristina García. Un dos piezas que llamaba la atención por sus originales claveles en las mangas que le daban un aire sevillano 100%.

- Siempre que pensaba en la boda me había imaginado con el pelo suelto. Esta idea desapareció con Dánae Tobajas quien, dibujando sobre mí el vestido, me comentó en varias ocasiones que sería un error descubrir una espalda que no se vería. Y con mil dudas sobre qué hacer con mi pelo, un día me planté en su atelier con una cola mal hecha, de esas que dicen “no me ha dado tiempo”, “llego tarde”, “no he dormido en toda la noche” etc. Y fue en ese momento donde ella encontró la solución: Una cola alta, desenfadada, que hablara de lo que soy, sin más pretensiones que la de ser “yo misma” ese día. Marieta Nogueras supo plasmar a la perfección aquella propuesta que me hizo Dánae con su peinado y su maquillaje.
La elección del adorno del pelo fue lo último. Quería una tiara. Algo que fuera tradicional pero original, que a la vez me recordara a la diadema de la Cenicienta y que encajara en ese concepto de no ensuciar la sencillez del vestido, que se convirtiera en una fusión de ambos. Mimoki fue el encargado de hacer una diadema-tiara en dos niveles de pasamanería y piedras bordadas a conjunto con los colores de las piedras semipreciosas de los pendientes. Cuarzo citrino, amatista y topacio de la firma joven de Suárez, Aristocrazy. Eran de su colección confeti y, además de divertidos, me pareció que encajaban muy bien con el concepto de “celebrar la vida” que era ese día. Eran diferentes, para una no-princesa.

- Y llegó ese momento en el que se acabaron los nervios, dejamos atrás todo lo que nos
preocupaba y caminamos por ese mismo pasillo que había recorrido hacía tan solo una
hora, pero ahora los dos juntos. Parece una tontería pero algo había cambiado y teníamos
el escenario perfecto para celebrarlo. Y así, en ese momento, empezamos...
Siempre le había dicho que me cogiese en brazos como si nos estuviésemos casando y él se
reía, entonces yo me quejaba y le decía que nunca me casaría si no me cogía en brazos
como una no-princesa.
Ese día cuando salimos y dijo que ahora sí, yo no quería, me daba vergüenza, pero él hizo
que me convirtiera en la princesa que nunca había querido ser. La más feliz del mundo.


EL NOVIO

Vistió un traje de chaqueta tradicional de línea clásica que realizó la sastrería sevillana Dappers, combinado con camisa blanca de la misma firma y corbata en color azul claro. Pero sin duda el mejor complemento fue y es, a día de hoy, su inmensa y preciosa sonrisa.
La madrina eligió para la ocasión combinar un vestido largo, realizado a medida en color azul pavo, con peineta y mantilla negra para la ceremonia.

CELEBRACIÓN

Para la celebración elegieron la Alquería de Santa Eufemia en Sevilla. Un acogedor oasis que
representaba exactamente lo que querian. Un pulmón verde donde perderse.
Se trata de un antiguo cortijo rodeado de jardines. Árboles, plantas y flores que se distribuyen por su jardín de una forma romántica, caótica y desordenada, donde las personas se convierten en sus invitados.

- Fueron ellos los encargados de abrazarnos durante el coctel y de crear un ambiente íntimo y entrañable

Toda la decoración de aquel día la diseñaron y realizaron los protagonistas de esta preciosa celebración Ado y Cris con mucho mimo.
Querían que el esfuerzo que habían hecho todos sus invitados, para acompañarles aquel día, se
viera recompensado.
Los centros de mesa que también realizaron con parte de las flores del ramo de novia, se los
regalaron a las personas más íntimas y allegadas para que siempre tuvieran un pedacito de aquel día.

 El ramo fue “hand made” y lo realizó Cristina, flores silvestres, paniculata, lavanda y eucalipto de distintas tonalidades, todas preservadas, que seguían la gama de las piedras, tanto de los pendientes, como de la tiara.
- Los tallos se recogían en un trozo de arpillera de la cual colgaba una paloma de Paola Dominguín que perteneció a mi madre. En ese día, de alguna forma, también me estuvo acompañando en todo momento.
Por supuesto el ramo fue para mi hermana.


UN MOMENTO MUY ESPECIAL

Para dar comienzo a la cena decidieron empezar con un brindis de agradecimiento.
- “¿Y qué mejor forma de empezar un banquete que con un brindis?

Un brindis por vosotros, por nosotros,
por vivir.”
Así comenzaba su minuta minuta, ya que sería la primera vez que brindarian con todos
sus amigos y sus familiares juntos.
- Después del cual unos amigos nuestros se comprometieron tras once años juntos, lo que contribuyó a llenar aún más de emoción y amor ese momento.

Para terminar Cris le había preparado unas palabras a Ado.
- Hoy era nuestro día y, después de todo, nada
hubiera tenido sentido si no hubiese sido porque él siempre confió en que nosotros podíamos con todo.

“Y a ti, a ti te voy a contar un cuento, este cuento empieza con...

Érase una vez dos personas tan distintas, tan
distintas, que supieron hacer de sus
diferencias la unión más bonita de mundo.
[...]

Pero este cuento empezó mucho antes
cuando una noche de San Lorenzo en la
lluvia de estrellas de 2014, el protagonista,
pidió a una estrella su deseo, y su deseo se
cumplió.

Un año más tarde llegó de nuevo San
Lorenzo, donde ella le enseñó un cielo
distinto, el cielo del campo. Un cielo lleno
de estrellas fugaces, y fue allí donde
pidieron, por primera vez, sus deseos juntos.

Al año siguiente, el 10 de agosto de 2016,
San Lorenzo, llegó una estrella que llenaría
a los dos de luz, de valores, de miedos, de
incertidumbre, pero también de fuerza,
energía, supervivencia...en resumen llegó
una estrella cargada de vida. A esta estrella
le llamaron Martín.

Hoy este cuento empieza un capítulo en
blanco, cogiendo del primero todo lo
bueno que los llena y que los hace ser
valientes para continuar escribiendo. Hoy
este nuevo capítulo comienza con un:
Érase una vez....un cuento, un cuento que
empezó hace tiempo, pero que hoy
continúa con la historia de dos valientes
príncipes guerreros, que juntos derrotaron
sus miedos y prometieron que siempre
lucharían juntos por conseguir vencer todo
lo que viniese en adelante.

Empieza con un banquete, rodeado de
personas queridas que ayudaron a la
princesa a regalarle al príncipe la noche de
estrellas más bonita del mundo; una noche
de estrellas llena de personas queridas y de
un millón de deseos por hacer realidad.
Porque juntos no hay nada imposible, ni
siquiera una lluvia de estrellas un 12 de
octubre”.


Y así una lluvia de estrellas llenó su cielo en aquel 12
de octubre de 2017.

- A Sky Full Of Stars de Coldplay sonó para recordarnos
que las mejores aventuras siempre comienzan en
cualquier lugar y con un sí, porque no hay nada
imposible ni siquiera una lluvia de estrellas en octubre.

Fotografía:  Rosseblanc ¦ Vestido: Dánae Tobajas Couture ¦ Maquillaje/Peluquería: Marieta Nogueras ¦  Anillos: Suárez  ¦ Tiara: Mimoki ¦ Celebración:  Alquería de Santa Eufemia ¦ Novio: Dappers

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